El petroleo bajo de precio

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jueves, 16 de enero de 2014

Erick Simpson Aguilera: El mito del desarrollo


El mito del desarrollo

Por: Erick Simpson Aguilera

Diciembre 27, 2013


Debatiendo ayer con una tuitera, según la cual Panamá se ha desarrollado en estos 4.5 años de gobierno CD, confirmé que muchos de mis paisanos confunden por ignorancia, conceptos como son: crecimiento económico, y desarrollo humano. Lo cual no me sorprende dada la desinformación oficial que, satura a la población con propaganda falsa que, vende una imagen distorsionada del país, como si Panamá fuera una nación desarrollada, el Dubái de las Américas, y demás yerbas aromáticas por el estilo.


Según el PNUD, la definición de desarrollo humano, es la siguiente:

“El desarrollo humano es mucho más que el crecimiento o caída de los ingresos de una nación. Busca garantizar el ambiente necesario para que las personas y los grupos humanos puedan desarrollar sus potencialidades y así llevar una vida creativa y productiva conforme con sus necesidades e intereses. Así el desarrollo es mucho más que el crecimiento económico, este es solo un medio –uno de los más importantes – para expandir las opciones de la gente.


Para ampliar estas opciones es fundamental construir capacidades humanas. Las capacidades más básicas para el desarrollo humano son: llevar una vida larga y saludable, tener acceso a los recursos que permitan a las personas vivir dignamente y tener la posibilidad de participar en las decisiones que afectan a su comunidad. Sin estas capacidades muchas de las opciones simplemente no existen y muchas oportunidades son inaccesibles.”


Dicho esto, queda claro que, desarrollo humano no es tener una ciudad bonita y llena de rascacielos, pero, al resto del país, entiéndase a la gente que habita en las comarcas indígenas, las provincias, zonas rurales, y aún en las zonas periféricas y afueras de Ciudad Panamá, sufriendo de múltiples carencias de carácter social, a saber:

1- Desigualdad: Panamá es el país 16 más desigual del planeta según el coeficiente de inequidad de GINI.

2- Pobreza general y pobreza extrema: El 12.4% de la población (441,367 panameños) sufre de pobreza extrema (no tienen qué comer), y el 25.3% de los panameños (900,530 personas), padecen de pobreza general. Según cifras de La Contraloría, un panameño muere de hambre cada 4 días.

3- Trabajo informal: El 37% de la fuerza laboral (561,290 panameños), laboran en el sector informal, entiéndase, no cuentan con cobertura de seguridad social, y en consecuencia serán los nuevos clientes de 120 a los 70, cuando les llegue la edad de jubilarse.

4- Educación deficiente: No es ningún secreto que, el sistema educativo panameño, es uno de los peores del mundo en cuanto a calidad se refiere. De hecho, el gobierno actual optó por no participar más de las pruebas PISA, para no quedar en evidencia al ocupar los últimos lugares, como aconteció en la última medición de la que participó Panamá. Pretender que un país con una educación deficiente, está cerca del desarrollo, no solo es publicidad engañosa, pero, también es una ridiculez mayúscula.

5- Populismo y clientelismo político: Hasta un comentarista que se auto-proclama “el periodista más objetivo de Panamá”, tiene la falsa idea que, la población panameña participa del desarrollo nacional a través de los muchos subsidios estatales que reciben. Ese modelo de “desarrollo” no es sostenible, y está destinado al fracaso. La verdadera ruta hacia el desarrollo humano es la educación; no el paternalismo de un Estado que destina en subsidios anuales -para aliviar, pero no para erradicar, garantizando con el paternalismo la existencia de una población cautiva, dependiente y clientelar- una cifra superior a los aportes del canal, a saber: B/. 1,251 millones en subsidios anuales. Por otro lado, el clientelismo vil y descarado de que hace gala este gobierno, superando a todos los anteriores en este particular, repartiendo línea blanca, muebles, casas, jamones, pavos, bicicletas, materiales de construcción, etcétera, tampoco constituye una señal de desarrollo humano, más bien, es un síntoma de un tercermundismo profundo.

6- Sector Público mediocre: Según el Índice de Competitividad Global 2013-2014 del Foro Económico Mundial, Panamá deja mucho que desear en los siguientes indicadores que detienen el desarrollo nacional y nos restan competitividad: institucionalidad débil, pobre lucha contra la corrupción y el crimen, falta de confianza en los políticos, e independencia judicial frágil.

En fin, no es un país desarrollado, ni está cerca de serlo, aquel en el que las autoridades no pueden recoger la basura, no obstante el presupuesto millonario destinado para dicha actividad; aquel en el cual un número importante de pobladores no disponen de agua potable; aquel que carece de soberanía y seguridad alimentaria (canasta básica y costo de la vida por las nubes, gracias a un gobierno que privilegia las importaciones en detrimento de la producción nacional) y energética (esperamos no encontrarnos con otra crisis energética similar a la del verano pasado); aquel en el que no existe separación de poderes, los diputados no cumplen su rol y muchos son tránsfugas; aquel en el cual se descalifica, ningunea y sataniza a los medios de comunicación, sociedad civil, y ciudadanos comunes, cuando exigen rendición de cuentas al gobierno, y transparencia al mismo en el manejo del patrimonio de todos.


En conclusión, Panamá no es un país desarrollado ni está cerca de serlo, no obstante los muchos recursos y ventajas de que dispone, a saber: el canal, la segunda zona libre del mundo, el centro bancario, los mejores puertos de LATAM, la mayor marina mercante del orbe, un crecimiento económico sostenido , etcétera, toda vez que, todos esos activos a pesar de su gran importancia, no pesan más para efectos de llevarnos al desarrollo que, una clase política retrograda y corrupta que lastimosamente ha secuestrado a la nación sumiéndola en el tercermundismo.


Politiqueros estos que, en lugar enrumbar al país por derroteros de desarrollo integral, están empeñados en llevarnos a las épocas de las cavernas, rapiña, piratería, dictadura, mediocridad, chabacanería, y despojo, dando al traste con las posibilidades de desarrollo nacional.

Saludos cordiales.

Erick Simpson Aguilera.
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