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🚨 SOCIALISMO CIENTÍFICO vs MARXISMO, ¿CUÁL ES CORRECTO?
Revisionismo, reformismo, dogmatismo o la definición correcta, decida usted.
> “Lenin, para cantarte debo decir adiós a las palabras…”; con este verso de su magistral poema Oda a Lenin, Pablo Neruda indica que me será casi imposible escribir sobre Vladimir Ilich; sin embargo, haré un acto de herejía o de heroísmo, ¡lo intentaré!,” Así iniciamos el escrito referente en 2018; en esta ocasión, este no es un artículo sobre su biografía, sino sobre el nombre de la ciencia que desarrolló y aplicó con resultados irrefutables.
EL NOMBRE QUE LE PUSIERON LOS ADVERSARIOS
El término “marxismo” no fue acuñado por Marx ni Engels; fueron los anarquistas en los alrededores de la Primera Internacional (1864) con intención clara: desprestigiar una doctrina que se presenta como ciencia universal, reduciéndola al apellido de su creador. Era una etiqueta peyorativa, un insulto, cuyo objetivo era el de ridiculizar la novedosa teoría que era -y es- patrimonio de la clase trabajadora.
Engels NUNCA definió dicha filosofía como "Marxismo". Engels solo aceptó el nombre después de la muerte de Marx (1883); ahora si, por necesidad y pragmatismo. Comprendió que aquella etiqueta, aunque incorrecta, era útil para unificar a la naciente clase obrera frente a las contradicciones de la II Internacional (1889) y a la tendencia que pugnaban por desviar su naturaleza revolucionaria, como efectivamente lo lograron. Fue un error políticamente necesario, una bandera de lucha obligada.
Pero Engels jamás renunció al nombre correcto, lo definió con precisión: Socialismo Científico; era y es la enunciación exacta de una ciencia; y como tal, “exige que se le trate como tal, es decir, que se le Estudie”.
Marx, por su parte, llegó a decir: “yo no soy marxista”; lo hizo para desmarcarse del uso dogmático y personalista de un término que rechazaba con determinación, porque a lo largo de su filosofar demostró que somos el resultado de la acumulación social y no del endiosamiento individual.
LENIN Y EL USO TÁCTICO DEL “MARXISMO”
Lenin heredó un término que ya circulaba ampliamente como una herramienta de combate. Lo siguió usando como estandarte de dignidad y presencia de calidad que hay que defender a toda costa. En Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo, en Marxismo y revisionismo, entre otros, Lenin empleó dicho título (marxismo) para unificar, diferenciar y combatir el oportunismo de la II Internacional; y sobre todo, proyectar el estudio profundo de dicha ciencia en la militancia. No era un estudio teórico abstracto, era la práctica viva que Máximo Gorki inmortalizó en su novela “La Madre”.
Puedo deducir -sin temor a equivocarme- que Lenin conocía en detalle os señalamientos de Marx y Engels al respecto, entendiendo perfectamente su función táctica. La prueba está en que jamás abandonó aun en lo más mínimo su contenido: la aplicación creadora del Socialismo Científico a la realidad concreta.
Eso fue lo que le permitió atravesar el túnel de la historia en 1917 y construir el primer Estado dirigido por los trabajadores; heredándonos la más brillante continuación desarrollada del Socialismo Científico. Y lo más importante, demostrando en la práctica su realismo, consecuentemente su condición de Ciencia.
LA TRAMPA DEL PERSONALISMO
Lo que en manos de Lenin fue bandera de defensa, lucha y ejecución, el dogmatismo creciente lo ha ido convirtiendo en freno; lor cuanto, en la actualidad encontramos grandes represas que la realidad las desborda incontenibles. La etiqueta “marxismo” hoy (2026) está facilitando el culto a la personalidad, el dogmatismo y la repetición mecánica de fórmulas que Marx jamás concibió como inmutables.
Esa fue la trampa que el libro Crítica al Socialismo Científico desnuda con claridad: la necesidad de superar la polémica técnica y retornar al verdadero nombre de la ciencia consignado por los creadores.
AVALANCHA DE GIGANTES
Los libros de la "Trilogía de la Crisis" y el de "AMLO ante la historia", no son obras que inventen nada nuevo; son el expediente de que el Socialismo Científico, cómo método, se ha actualizado a si mismo al calor del desarrollo del nuevo y revolucionario medio de producción. El autor, en este caso, no es un creador, sino un notario de la realidad.
Nuestra labor ha sido la del documentalista, que ha tenido la suerte de vivir muy cerca, en épocas de gigantes. Y para esa labor no basta el simple empirismo, se necesita la cirugía de precisión que solo el *Sistema Operativo MDeH* instalado en el hipotálamo, puede realizar, transformando el barro de la realidad en acero científico. (MDeH = Materialismo dialéctico e histórico),
Porque la lucha y su teorización no se detuvo con Marx, Engels y Lenin, fueron evolucionando y desarrollándose con Mao, Ho Chi Minh, el Che, Fidel, Mariátegui, Chávez, —sin olvidar a Bolívar, Juárez, Li Dazhao y Chen Duxiu, Gandhi ni a Mandela— enriquecieron desde la práctica lo que ya no es la teoría de tres hombres.
Es un torrente histórico, una construcción colectiva del pueblo en lucha; y, aunque personalmente no quiera incluirlos, tanto Gramsci como Trotsky tienen papeles de aporte. Eventualmente será obligado incluir a AMLO, Putin, Jinping, y con una enorme sonrisa escribo que seguro también a Claudia, Maduro, Petro…
La bandera de nomenclatura “marxismo-leninismo” fue útil en una época de trincheras. Hoy, esa etiqueta ya no unifica: estorba.
El pensamiento revolucionario ha sido enriquecido por miles de militantes y mártires; actualmente, producto del impacto transformador del revolucionario y nuevo medio de producción creado por el capitalismo para beneficio del futuro sistema humanista-socialista, por miles, decenas, cientos de millones de seres que elevan su conciencia de pueblo sostenida y permanentemente.
LA BANDERA TEÓRICA
La Trilogía de la Crisis (Es Inevitable, Crítica al Socialismo Científico, III Guerra Mundial COVID-19) demuestra que la ciencia está viva, que la crisis del capitalismo es sistémica y que el nuevo medio de producción —el Windows 95— está transformando la consciencia de las masas. Y por eso llegó el momento de corregir el error necesario.
No es un capricho académico. Es una necesidad publicitaria, una bandera de lucha para la nueva era. El nombre exacto es el que permite desarmar a los que usan la etiqueta “marxismo” para desprestigiar la ciencia. Es el que evita el personalismo que tanto combatió Marx. Y tal como lo señalara puntualmente Engels en Prólogo a la guerra campesina en Alemania: “sobre todo los jefes deberán instruirse cada vez más en todas las cuestiones teórica (…) y tener siempre presente que el socialismo, desde que se ha hecho ciencia, exige que se lo trate como tal, es decir, que se le estudie.”
EL SOCIALISMO CIENTÍFICO, es la nueva bandera de lucha; toca a los teóricos armar la nueva estructura académica incluyendo en un solo hilo estructural a todos sus desarrolladores. Tema este para nada fácil ni carente de feroces luchas; y de obligatoria necesidad para una CIENCIA tan determinante para el futuro de la humanidad.
Moisés Pinzón Martínez
25/abril/2026
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Crítica al Socialismo Científico


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